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Gestalt e ImigraciónAbstract Este trabajo tiene por objetivo analizar y comprender algunos aspectos de realidad del paciente emigrante, en el contexto transcultural, a la luz de la teoría de psicoterapia Gestalt. La literatura de la Gestalt demuestra un escaso abordaje en esta temática, tanto en el aspecto teórico como en su práctica. En este sentido, otro objetivo es poder contribuir para el conocimiento de esta realidad y de encontrar las formas de intervención, en el ámbito de la Terapia Gestalt. Cada vez más las personas emigran, los países se confrontan con diferentes culturas coexistentes y nuevos desafíos profesionales se levantan.
Abstract The objective of this study is to analyze and comprehend some aspects of the reality of the immigrant patient, within a transcultural context and the Gestalt theory of psychotherapy. Gestalt literature just barely deals in this area, both in theory and in the practical aspect. Therefore, another objective is to contribute to acknowledging this reality and confronting forms of intervening in the Gestalt Therapy. More and more people are migrating and countries are faced with different coexisting cultures and new professional challenges arise. In this article, Gestalt Therapy theory is presented, applied to the dynamics of the emigrant patient. We refer to possible advantages for the patient as a result of this therapy. A reference will also be made to the causes and psychological consequences of immigration. Introducción
Cada vez más las personas emigran y los países se confrontan a diferentes culturas coexistentes, a diferentes lenguas, diferentes referentes culturales y formas de interpretar la realidad. Se nos plantean nuevos desafíos como profesionales, situaciones nuevas a las cuales no les podemos dar respuestas sólo con nuestros referentes culturales dominantes. Se requieren de nuevos ajustes creativos. Un gran número de personas pertenecientes a diferentes culturas necesitan ayuda en términos de la salud mental. Diferentes factores bio-psico- sociales están en juego y requieren de nuestra intervención de manera interdisciplinar. La literatura de la gestalt muestra un escaso abordaje en esta temática. En este sentido, el objetivo de este trabajo es analizar y comprender algunos aspectos de la realidad del paciente emigrante, dentro del contexto transcultural, a la luz de la teoría de la psicoterapia gestalt. Otro objetivo es contribuir al estudio de las interacciones de personas de diferentes culturas, siendo la Terapia Gestalt, por su énfasis en la experiencia y en concepto de contacto, una rica herramienta.
El Acto Migratorio
La migración es considerada una acción psíquica en la medida que la ruptura del contexto externo que ella implica, conlleva a una ruptura del cuadro interno cultural interiorizado por el paciente, dándose una homología entre la estructuración cultural y la estructuración psíquica. Hay una perdida del cuadro cultural interno de la persona, del cual se decodifica la realidad externa (Natan 1986 en Moro, 1996). Las razones por la cual se migra son varias. Pueden ser por razones políticas, económicas, razones individuales (como la búsqueda de algo nuevo o el escape de algo de nuestra existencia). En todas estas situaciones, podemos encontrar como factor común la espera de algo mejor o el deseo de encontrar en otro lugar el desarrollo de nuestro yo ideal. A pesar de la esperanza que la migración encierra, esta es traumática, implicando así un dualismo muchas veces confuso y ambivalente de la persona (Moro, 1996). Hay un deseo de partir y un miedo de dejar lo propio, necesidad de cambio y miedo a este. Este ambivalencia puede ser más fuerte cuando en los casos pre y post migración se dan experiencias traumáticas importantes. Por ejemplo, en el caso de los refugiados quienes antes de migrar se vieron sometidos a situaciones de tortura y violencia en sus países. Ellos migran para salvar sus vidas. Muchos de ellos vivían antes del conflicto en su país, integrados en su sociedad, hasta con cierto poder de acción y producción sobre ella. Al llegar al país de acogida, se ven sometidos a fuertes situaciones de rechazo y exclusión, no pudiendo ser más activos en el medio que los rodea. Salvaron sus vidas, pero se encuentran en una situación psicosocial difícil y dolorosa. Podría decir que aquí el contacto se ve afectado, en la dificultad de un encuentro entre las dos culturas.
Migración y Gestalt
En la situación de la migración, la relación del individuo con el ambiente se hace fundamental. Como se dijo anteriormente, hay un cambio a nivel de la realidad externa e interna. El emigrante muda el ambiente que lo rodea, no sólo físico, sino que también lo psicosocial. Ya no es más el hábitat al cual se adaptó y se relacionó hasta el momento de la emigración. En muchos casos, ya no es la misma lengua, la misma cultura, los códigos sociales, el clima, el espacio físico, las redes sociales, etc. Todo ha cambiado, lo que genera mucha ansiedad. El equilibrio homeostático se altera. La persona debe volver a conocer y relacionarse con un nuevo ambiente. Es un proceso de ajuste creativo que demanda un mecanismo de intercambio constante con el ambiente. Este proceso puede ser muy enriquecedor cuando el ciclo de contacto no sé ve afectado, cuando las funciones del ego no se pierden, logrando la persona ir satisfaciendo las gestalt que surgen gatilladas por las necesidades del momento. Es un proceso autoregulador en que el organismo busca reestablecer su equilibrio con el ambiente, que le es totalmente nuevo y diferente. el principio de autoregulación no implica la satisfacción siempre de las necesidades ni la salud del organismo. El organismo hará todo lo posible por regularse según sus capacidades y los recursos del ambiente (Latner, J., 1994). Ciertos emigrantes para adaptarse al nuevo medio, adquieren modos de conducta que les permiten la integración aunque estos no vayan de acuerdo a sus necesidades, operando aquí mecanismos de confluencia, introyección y retroflexión de inadecuada adaptación. El ejemplo de la Sra R, quien procede de una país nórdico y emigró a Portugal, donde después se casa con un hombre de origen Portugués, nos muestra este aspecto. La Sra R solía dedicarse a prácticas espirituales, ya aceptadas en su cultura. Era vegetariana y practicaba el yoga. Al poco tiempo de estar en Portugal dejó de practicar estas cosas y trató de adaptarse a los convencionalismos portugueses. Su percepción era que el ambiente no la aceptaría y por lo tanto no tendría el soporte que necesitaba. Como ella dice “dejé de ser yo misma”. Para la salud del organismo, es importante lo que el ambiente otorga, pero muchas veces este no proporciona lo que el individuo necesita. El funcionamiento sano, es decir, la realización de todo el potencial del organismo, dependerá también del apoyo ambiental. Sin él, el organismo no podrá mantenerse así mismo. En el caso de la emigración esta escases del ambiente se genera y refuerza con la exclusión. El ambiente no proporciona los elementos básicos para la que la persona sea capaz de generar su propio auto apoyo. En este sentido, en una intervención, se podría fomentar más los encuentros y contactos entre ambas partes, de manera de generar nuevas experiencias que lleven al cambio. Por otra parte, era importante no trabajar sólo con el individuo, sino que también a nivel más social en proyectos de sensibilización hacia el inmigrante, de manera de poder ayudar al ambiente a movilizar los recursos que ayuden a la autogestión del individuo que inmigra. Al trabajar con el individuo, en terapia gestalt se orienta a aumentar los recursos del paciente, su toma de responsabilidad sobre su existencia y por lo tanto su propia autogestión. El paciente se puede transformar en alguien que aporta a esa nueva sociedad evitando así el rechazo. Se rechaza que el otro se “le cuelgue del pescuezo”, de sentirlo como carga, amenazando su propia existencia e integridad. Podemos observar diferentes adaptaciones en las funciones de contacto en cada cultura. Como las personas se miran, evitan, tocan, hablan, etc, está altamente influenciado por la cultura y sus introyectos. Así también los mecanismos de interrupción del ciclo de contacto pueden reforzarse por estos aspectos culturales. En Culturas que dependen de doctrinas rigidas como algunos sistemas fundamentalistas, demandan una confluencia a través de la introyección (Lichtenberg en Levine Bar-Yoseph, 2005). También estos sistemas fomentan la proyección al crear un verdadero maniqueísmo donde lo que está afuera es todo lo negativo. Estos mecanismos pueden verse reforzados también con la experiencia de inmigración. Cuando la persona no puede satisfacer sus necesidades, surgen mecanismos de defensa que interrumpen el proceso de completar la gestalt. La persona deja de funcionar sanamente, desarrollando una serie de mecanismos que la llevan a la patología y no le permiten la adaptación al nuevo país. Como se dijo anteriormente, el no cumplimiento de las necesidades se puede deber tanto a la persona como al ambiente que no lo permite. Muchas veces el país de acogida rechaza al emigrante, no le permite que se integre. Aumenta los limites del ego del país, haciendo sus fronteras impenetrables. La persona que ya está adentro, ilegal, vive una situación difícil en el anonimato. No hay lugar para ella. Vive marginada del resto. Puede también no estar ilegal y vivir también esa exclusión. Puede surgir así un mecanismo retroflexivo de defensa, en la medida que la persona al sentirse excluido, se ve a si mismo como alguien que no vale, que no merece estar entre los que lo rechazan, y se automargina ella propia. Siente vergüenza de si mismo, de su raza, sus costumbres. La vergüenza es la introyección de la mirada peyorativa del otro. Vergüenza de ser diferente, una diferencia no aceptada. La rabia la dirige a sí mismo, y no al otro al otro que lo margina. Muchas veces la persona introyecta cosas de la otra cultura, desvalorizando la propia, como una forma de identificarse con los otros y no sufrir la exclusión. El principio de autoregulación no implica la satisfacción siempre de las necesidades ni la salud del organismo. El organismo hará todo lo posible por regularse según sus capacidades y los recursos del ambiente (Latner, J., 1994). Ciertos emigrantes para adaptarse al nuevo medio, adquieren modos de conducta que les permiten la integración aunque estos no vayan de acuerdo a sus necesidades, operando aquí mecanismos de confluencia, introyección y retroflexión de inadecuada adaptación. El ejemplo de la Sra R, quien procede de una país nórdico y emigró a Portugal, donde después se casa con un hombre de origen Portugués, nos muestra este aspecto. La Sra R solía dedicarse a prácticas espirituales, ya aceptadas en su cultura. Era vegetariana y practicaba el yoga. Al poco tiempo de estar en Portugal dejó de practicar estas cosas y trató de adaptarse a los convencionalismos portugueses. Su percepción era que el ambiente no la aceptaría y por lo tanto no tendría el soporte que necesitaba. Como ella dice “dejé de ser yo misma”.
Muchos de estos mecanismos pueden ser también positivos en la medida que pueden ayudar a la adaptación. En la introyección, el hecho de introducir conceptos nuevos, opuestos a los nuestros, podemos llegar a crear una situación nueva que nos permite confrontar la vida y sus cambios en forma más creativa, más enriquecida por la experiencia de diferentes culturas. Con una paciente holandesa veíamos que en su casa ahora cuenta tanto con la música de un país y otro, y que se puede cocinar tanto el bacalao como un buen plato holandés. En términos de la proyección, este mecanismos si lo veo claramente me puede ayudar a recuperar aspectos de mi misma negados, muchas veces por la propia experiencia vital y otras veces por la cultura con la que no me permitía practicar otras cosas. Estar fuera del país nos permite practicar nuevas conductas y conocer aspectos de nosotros mismos que no son tan comunes o aceptados en nuestras culturas. El caso de una paciente inglesa que nunca saludaba a otros con besos, se lo empezó a permitir, cosa que al principio rechazaba. Comenzó a soltarse más en la expresión afectiva corporal y a disfrutar de ella sin tantas restricciones. Otra paciente alemana, que criticaba lo madre gallina de las portuguesas, especialmente a su suegra, en un dialogo de silla descubrió cuanto tenía ella de controladora en la relación con los otros. Una paciente holandesa, acostumbrada a la organización, se permitió aquí ser más desorganizada e impuntual, lo que le ha traído consecuencias positivas en algunos aspectos, por ejemplo, liberarse e evitarse el stress. La confluencia me permite sentir al otro, adherirme a la otra cultura, ver los aspectos comunes que tenemos como ser humano. Me recuerdo que una vez en Bélgica en el trabajo con mujeres de Zaire, en el cual ellas vestían sus ropas coloridas típicas, comíamos sus comidas y nos enfrentamos a las diferencia, en un momento nos sentimos confluir. Nos sentíamos todas mujeres, iguales en nuestra condición humana. Eso nos ayudó a empatizar, a sentir como el otro, y a unirnos en nuestra tarea. La confluencia me permite tomar algo de la identidad del otro, ponerme su camiseta, y así adaptarme mejor a ese país. En pocas palabras, me permite gritar también por el equipo de football del Benfica en el caso de Portugal.
En cuanto a la estructuración de la identidad, se ha observado que en adolescentes hijos de padres emigrantes, los procesos de identificación consisten en construir un sistema resultante de la mezcla entre el país de origen y el país de acogida. La carencia de lazos entre las dos culturas lleva al dolor y a la aparición de síntomas (Moro, M.R., 2001). En cierta forma es la vivencia de las culturas en forma polarizada, experimentándolas en forma dicotómica, en lucha constante entre ellas. La persona no logra desarrollar estrategias identitarias que le permitan adaptarse a una situación dada y a los cambios. Por estrategia identitaria se entiende como “los procedimientos puestos en marcha ( de manera inconsciente o consciente), uno o más actos (individuales o colectivos), para alcanzar una o más finalidades (definidas explícitamente o ubicadas a nivel inconsciente). Procedimiento elaborado en función de la situación de interacción, es decir, en función de diferentes determinaciones (socio-históricas, culturales, psicológicas) de esta situación” (Camilleri y otros, 1990, pág 24). La persona se ve exigida a encontrar una coherencia interna entre las diferentes identidades, secundarias y primarias, y su medio externo. El equilibrio del individuo es alcanzado cuando, entre otras condiciones, cuando los valores con los que se identifica y le da sentido a su vida, son compatibles con los del medio en que se encuentra Kastesztein en Camalleri y otros, 1990).
En cuanto al trabajo en terapia gestalt, se pueden rescatar varios aspectos que hacen positiva esta técnica al trabajo con emigrantes. Por una parte, al trabajar con las polaridades, permite que la persona integre aspectos rechazados de si propia, proyectados en el otro, lo que podría facilitar la apertura al intercambio con la otra cultura. Los limites del ego se harían más permeables, menos rígidos lo que facilitaría el contacto e intercambio. Otro aspecto importante, y que se relaciona con el anterior, es que la gestalt no es interpretativa ni analiza, trabaja con la descripción de la experiencia del otro tal cual se presente en el aquí y ahora. Es una exploración fenomenológica, es la persona que auto descubre, y en ese sentido, puede usar elementos de su propia cultura para descubrir lo que pasa, y no elementos de la cultura del terapeuta. La terapia gestalt permitiría respetar y validar las vivencias e interpretaciones de cada individuo, en la medida que se centra en el individuo mismo y en su experiencia. Por otro lado, la relación terapéutica es de un tú y yo, lo que permite el respeto mutuo de ambos dentro de una relación de horizontalidad. Para Wheeler ( en Levine Bar-Yoseph, 2005) todo contacto es un contacto cultural, al ser la cultura parte de la naturaleza humana y ser la adaptación básica de nuestra especie. El encuentro entre paciente y terapeuta es en si un intercambio intercultural. La cultura de ambos nunca puede estar “fuera de la mesa” en este encuentro, sino sería una figura sin fondo. Por último, la terapia gestalt trabaja preferentemente con grupos, lo que es de mucha importancia en el caso de trabajo con extranjeros quienes se encuentran en una situación de escasez de sus redes sociales, especialmente las primarias. El grupo permite el contacto con otros, evitando así el aislamiento en el cual a veces Conclusiones
Aún falta mucho por investigar sobre la transculturalidad. En Gestalt hay poco escrito, pero es interesante ver como ciertos principios de la Gestalt pueden ser aplicados a esta situación, como también a otras, en la medida que al centrarse en lo organismico, nos abre las posibilidades de comprensión e intervención a diferentes situaciones humanas. Sus postulados sobre la relación del individuo con el ambiente, su concepción holística de ser humano, su visión fenomenológica en un campo de acción, su énfasis en la experiencia y la validación de esta en el aquí y ahora, la conceptualización del ciclo gestáltico y los mecanismos de interrupción de este, y la noción de polaridades, nos entrega las herramientas para trabajar fuera de los limites culturales. Por otra parte, si bien la Terapia Gestalt se creó del aporte de diferentes enfoques y disciplinas, lo que le da la característica de ser una alternativa terapéutica rica e integrativa, creo que la Gestalt podría seguir enriqueciéndose con nuevos enfoques que intentan dar respuesta a problemáticas actuales. En este sentido, la etnopsiquiatria podía dar grandes aportes a la gestalt en la dinámica de transculturalidad e imigración.
Bibliografía
Camilleri, C.; Kastersztein, J.; Lipiansky, E.M. ; Malewska-Peyre, H. ; Taboada-Leonetti, I.; & Vasquez, A. (Eds) (1990). Stratégies Identataires. Presses Universitaires de France. Latner, J. Fundamentos de la Gestalt. Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1994. Moro, Marie Rose. Psychothérapie, Cultures et Migrations : l’exemple de l’ethnopsychanalyse. D. Widlocher et A. Braconnier (Eds) Psychanalyse et Psychothérapies, Paris, Médecine - Sciences Flammarion, 1996, 159-174. Moro, Marie Rose. Simpósio sobre Clínica Transcultural, Hospital Miguel Bombarda, Lisboa, 21 e 22 de Setembro, 2001. Lichtenberg, Philip. “Culture” en “The Bridge Across Cultures”, Talia Levine Bar-Yoseph (Ed), Gestalt Institute Press, New Orleans. 2005. Wheeler, Gordon. “Culture, Self and Field” en “The Bridge Across Cultures”, Talia Levine Bar-Yoseph (Ed), Gestalt Institute Press, New Orleans. 2005.
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